Empoderar en los Momentos de Pérdida
Creo firmemente en empoderar a los demás. Es uno de mis valores fundamentales y procuro ponerlo en práctica tanto en mi vida personal como profesional. Uno de mis mayores deseos, cuando se trata de funerales, es que las familias sientan que pueden participar tanto -o tan poco- como deseen.
Cuando No Sabemos Qué Habría Querido Nuestro Ser Querido
La muerte, ya sea esperada tras una larga enfermedad o repentina e inesperada, siempre supone un impacto. Se necesita tiempo para asimilar la realidad de lo ocurrido y, a menudo, va acompañada de sentimientos de incredulidad. Cuando nunca se han hablado los deseos para el final de la vida, puede resultar difícil saber cómo actuar. Con frecuencia me encuentro con familiares que sienten culpa simplemente porque no saben qué habría querido su ser querido.
Durante más de diez años acompañando a familias en momentos de duelo, he conocido a personas en algunos de los instantes más vulnerables de sus vidas. Cuando están atravesando el dolor de la pérdida y se sienten abrumadas, intento ayudarles a recuperar cierta sensación de control sobre lo que sucede después.
Sueño con una sociedad que se sienta lo suficientemente segura como para «recuperar la muerte» y volver a integrarla en la vida familiar y comunitaria; una sociedad donde las personas sepan qué hacer, conozcan las opciones que tienen a su disposición y se sientan capaces de tomar decisiones acordes con sus valores y necesidades.
Recuperar la Muerte como una Experiencia Familiar
Imagino familias que mantienen a su ser querido en casa, que lo lavan y lo visten ellas mismas, e incluso que construyen el ataúd desde cero, tal y como se hacía antiguamente. A lo largo de los años me han inspirado las familias que han elegido este camino, aunque, lamentablemente, siguen siendo pocas.
Muchas familias se encuentran sin saber qué hacer a continuación, a menudo porque las conversaciones sobre la muerte y los deseos finales nunca parecieron posibles, cómodas o necesarias. Incluso cuando un ser querido ha recorrido un largo camino marcado por consultas médicas, tratamientos y decisiones difíciles, hablar de la propia muerte suele evitarse.
Y cuando finalmente llega ese momento, las familias pueden encontrarse emocionalmente agotadas y enfrentándose de repente a numerosas decisiones importantes.
Una Lista para Ayudarte a Empezar
He preparado esta lista para ayudar con una de las partes de lo que viene después: planificar el funeral y preparar la despedida final. Son ideas sencillas que permiten a las familias crear una ceremonia significativa, participar activamente en ella y honrar este momento tan especial de una manera personal.
Con el aumento de las cremaciones directas, quizá merezca la pena considerar la posibilidad de organizar una celebración de la vida en otro momento, cuando exista más espacio para la reflexión y la preparación. Los días inmediatamente posteriores a una muerte suelen ser intensos y exigen tomar muchas decisiones en muy poco tiempo. Contar con orientación sobre las distintas posibilidades puede hacer que ese proceso resulte algo menos abrumador.
Crear una Celebración de la Vida con Sentido
Cuando me piden que oficie un funeral, mi primer paso es siempre reunirme con la familia y conocer mejor a la persona que ha fallecido. Mi labor como celebrante consiste en devolver a la vida a vuestro ser querido durante unos instantes preciosos, ayudando a quienes se reúnen para recordarle a rememorar quién era, cómo vivió y aquello que le hacía único antes de decir adiós.
Si deseas crear una despedida más personal para alguien a quien quieres, o simplemente explorar las opciones que tienes a tu disposición, será un honor acompañarte y orientarte durante este proceso.












