Hay una idea que descubrí durante mi formación como doula en 2019 y que, años después, sigue conmigo.
Como parte de la formación tuvimos que elegir una religión o práctica espiritual que fuera desconocida para nosotros y preparar una presentación sobre ella. Yo elegí el Shinto, y aquello me llevó a investigar sobre Japón, el tsunami de 2011 y, finalmente, descubrí el «Teléfono del Viento».
Es un teléfono que no está conectado a ninguna línea y que permite hablar, de manera simbólica, con alguien que ha muerto.
La idea nació en Japón y, después del tsunami de 2011, se convirtió en un lugar de consuelo para muchas personas que habían perdido a sus seres queridos. Desde entonces, los Teléfonos del Viento han aparecido en distintos lugares del mundo.
Nunca había oído hablar de él antes de aquella investigación, pero se me quedó en la cabeza.
Así que cuando surgió la oportunidad de crear uno aquí en Mallorca, junto con DIME Paliativos y el Hospital Joan March, pensé: ¿por qué no?
Y ahora está empezando a hacerse realidad.
El hospital nos ha dado un precioso espacio en sus terrenos y ya ha preparado el camino, que además permite el acceso en silla de ruedas. Tenemos la caseta, tenemos el teléfono y Kira Ball ha diseñado el jardín.
Ahora necesitamos terminarlo.
Nuestro objetivo es recaudar 3.000 € para plantas, piedras decorativas, bancos, un jacarandá, tierra, riego, señalización y otros materiales.
Si quieres ayudarnos -con una donación, materiales, contactos o simplemente compartiendo el proyecto- encontrarás toda la información en la página del proyecto de Dando Vida a la Muerte.
Porque a veces necesitamos un lugar donde poder decir las cosas que no pudimos decir.












